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2021-01-31
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La experiencia cinematográfica se desarrolla siempre bajo un estado de ánimo o un conjunto de circunstancias que delimitan y determinan la recepción de la obra, así como la naturaleza de los procesos cognitivos desencadenados por la misma, o el propio valor comunicativo que puede llegar a ser extraído por parte del público. En definitiva, esta experiencia se formula o construye sobre un determinado pacto de consumo, sobre el que inciden acciones o estrategias planificadas con el objeto de condicionar de la manera más eficaz posible el impacto emocional y comercial de la obra. El cine de terror nos brinda un escenario privilegiado para la evaluación y el análisis de algunas de estas medidas que han acreditado su efectividad en el curso de los años, a la luz de las valiosas aportaciones realizadas en el ámbito de la psicología experimental. En el presente artículo analizamos diferentes estrategias aplicadas sobre el espectador antes de que acceda a la propia sala de proyección y lo condicionan en su experiencia cinematográfica. A través de estas estrategias se logra sensibilizar al espectado y hacerlo más vulnerable ante el film de terror que va a experimentar.
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Spanish
Cinematografia; Psicologia experimental; Motion pictures; Experimental psychology
Universidad Miguel Hernández
Reproducció del document publicat a: https://doi.org/10.21134/mhcj.v12i.939
Miguel Hernández Communication Journal, 2021, vol. 12, num. 1, p. 21-40
https://doi.org/10.21134/mhcj.v12i.939
cc-by-nc-nd (c) Sanz Aznar, Javier et al., 2021
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es