Durante centurias, la diversidad genética se ha mantenido ampliamente, pero la práctica de la agricultura intensiva de los últimos años ha comportado la progresiva pérdida de recursos genéticos. Recientemente, la creciente conciencia de las consecuencias del cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades se ha traducido en el esfuerzo por salvarlos y preservarlos como reservorio de genes adaptativos para necesidades futuras.
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Oleo, 2023, 192, Abril, 34-37