Cataluña ha sido pionera en la cuenca Mediterránea en la utilización del control biológico de plagas en cultivos hortícolas. Los primeros protocolos de utilización de enemigos naturales para combatir plagas empezaron a aplicarse a finales de los años 70 en los invernaderos de tomates de las comarcas del Maresme y el Baix Llobregat (ambas en la provincia de Barcelona), de la mano del IRTA.
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Horticultura, 2024, 372, 3, 26-30